La historia de la desaparición de Roberto Ángel Espinosa: “Que no quede olvidado su rostro”
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La historia de la desaparición de Roberto Ángel Espinosa: “Que no quede olvidado su rostro”
El sábado 19 de diciembre de 2020, Joana trabajaba en el negocio que tiene en su casa cuando su hermana Laura le envió al mediodía un mensaje preguntándole si sabía algo de su papá. “En casa no está, debe haber ido a comprar”, respondió. La puerta de la casa de Roberto Ángel Espinosa se encontraba abierta y su bicicleta no estaba. Él nunca se iba sin avisar. Pasaron las horas y después de haberse comunicado toda la familia, nadie supo dónde estaba Espinosa. Finalmente, esa noche, tras no encontrar rastros, decidieron hacer la denuncia. El hombre de 74 años fue visto por última vez el viernes 18, desde ese día, nadie supo algo sobre él y una pregunta queda sin responder: ¿Dónde está?
En diálogo con PUNTO DE NOTICIAS, su hija Joana Viera Fernández cuenta detalles de su búsqueda dolorosa e incesante. La noche del viernes 18 alrededor de las 20:30 Roberto fue a comprar fiambre al quiosco de una vecina, se estima que comió en su casa ubicada en Corrientes y esquina Viena, en Marcos Paz. Un poco más tarde, Espinosa salió de su vivienda y esa iba a ser la última vez que fue visto. Un familiar lo vio cruzar por la calle y le dijo: “viejo, ¿a dónde vas?”. “Voy a dar una vuelta porque estoy aburrido”, respondió. El hombre tomó la calle Corrientes en dirección a la Ruta, a una distancia de seis cuadras de su domicilio, pero ninguna de las cámaras ubicadas sobre la 200 lo registró posteriormente.
Hasta el momento, cuatro rastrillajes fueron realizados por la policía en su búsqueda. En el segundo de ellos los efectivos trabajaron con perros que llevaron el rastro hacia otro lado, en dirección opuesta a donde Roberto fue visto por última vez. Las huellas que arrojó ese trabajo de las fuerzas de seguridad ubican a Espinosa en la zona de Avenida Patricios (Ruta 1003) y el apeadero del kilómetro 45, en dirección a la localidad de 20 de Junio, Partido de la Matanza. El último de los rastrillajes realizado en la zona fue más intenso y contó con drones y caballería, sin embargo, la búsqueda nunca se extendió más allá de Marcos Paz. Para ese segundo rastrillaje, Joana llegó hasta la estación de 20 de Junio en donde habló con una señora que le aseguró haber visto a su padre. Cuando le mostró fotos de Roberto, la mujer respondió: “No me muestres más, nena, era tu papá”. La policía le tomó declaración, pero de todas las personas que trabajan en la estación, fue la única que manifestó haberlo visto. Joana pidió que se haga el rastrillaje en la zona, pero hasta ahora no se realizó. El intrigante y misterioso testimonio no sirvió para que la búsqueda siga esa línea.
A ocho semanas, son muchas las preguntas que resuenan, las incógnitas sin resolver y los detalles que aún no tienen respuesta, pero la duda más inquietante e importante es dónde está Roberto Ángel Espinosa.
No hay indicios, no hay datos, no hay llamados. Este 18 de febrero se cumplen dos meses de su desaparición, y Joana pide que el rostro de su padre no quede olvidado. La hija agradece la disposición de la policía en la búsqueda, pero solicita que se extienda a otros partidos. “Ya no tenemos más recursos ni sabemos para dónde salir”, expresa. Y solo pide algo: “Que siga difundiéndose la foto de él”.
Roberto mide 1,70, tiene tez blanca y es calvo, vestía un short gris, una remera o camisa clara, tenía una pulserita de hilo Boca Juniors, una cinta roja, y calzaba unas ojotas. Sufre de artrosis y es diabético, pero de su salud mental está bien y hacía poco había vuelto a andar en bicicleta, con la que solía dirigirse a hacer mandados en su barrio, donde es conocido por todos. Si lo viste o tenés información, comunicate al 911 o al 011-15-27642014.
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El sábado 19 de diciembre de 2020, Joana trabajaba en el negocio que tiene en su casa cuando su hermana Laura le envió al mediodía un mensaje preguntándole si sabía algo de su papá. “En casa no está, debe haber ido a comprar”, respondió. La puerta de la casa de Roberto Ángel Espinosa se encontraba abierta y su bicicleta no estaba. Él nunca se iba sin avisar. Pasaron las horas y después de haberse comunicado toda la familia, nadie supo dónde estaba Espinosa. Finalmente, esa noche, tras no encontrar rastros, decidieron hacer la denuncia. El hombre de 74 años fue visto por última vez el viernes 18, desde ese día, nadie supo algo sobre él y una pregunta queda sin responder: ¿Dónde está?
En diálogo con PUNTO DE NOTICIAS, su hija Joana Viera Fernández cuenta detalles de su búsqueda dolorosa e incesante. La noche del viernes 18 alrededor de las 20:30 Roberto fue a comprar fiambre al quiosco de una vecina, se estima que comió en su casa ubicada en Corrientes y esquina Viena, en Marcos Paz. Un poco más tarde, Espinosa salió de su vivienda y esa iba a ser la última vez que fue visto. Un familiar lo vio cruzar por la calle y le dijo: “viejo, ¿a dónde vas?”. “Voy a dar una vuelta porque estoy aburrido”, respondió. El hombre tomó la calle Corrientes en dirección a la Ruta, a una distancia de seis cuadras de su domicilio, pero ninguna de las cámaras ubicadas sobre la 200 lo registró posteriormente.
Hasta el momento, cuatro rastrillajes fueron realizados por la policía en su búsqueda. En el segundo de ellos los efectivos trabajaron con perros que llevaron el rastro hacia otro lado, en dirección opuesta a donde Roberto fue visto por última vez. Las huellas que arrojó ese trabajo de las fuerzas de seguridad ubican a Espinosa en la zona de Avenida Patricios (Ruta 1003) y el apeadero del kilómetro 45, en dirección a la localidad de 20 de Junio, Partido de la Matanza. El último de los rastrillajes realizado en la zona fue más intenso y contó con drones y caballería, sin embargo, la búsqueda nunca se extendió más allá de Marcos Paz. Para ese segundo rastrillaje, Joana llegó hasta la estación de 20 de Junio en donde habló con una señora que le aseguró haber visto a su padre. Cuando le mostró fotos de Roberto, la mujer respondió: “No me muestres más, nena, era tu papá”. La policía le tomó declaración, pero de todas las personas que trabajan en la estación, fue la única que manifestó haberlo visto. Joana pidió que se haga el rastrillaje en la zona, pero hasta ahora no se realizó. El intrigante y misterioso testimonio no sirvió para que la búsqueda siga esa línea.
A ocho semanas, son muchas las preguntas que resuenan, las incógnitas sin resolver y los detalles que aún no tienen respuesta, pero la duda más inquietante e importante es dónde está Roberto Ángel Espinosa.
No hay indicios, no hay datos, no hay llamados. Este 18 de febrero se cumplen dos meses de su desaparición, y Joana pide que el rostro de su padre no quede olvidado. La hija agradece la disposición de la policía en la búsqueda, pero solicita que se extienda a otros partidos. “Ya no tenemos más recursos ni sabemos para dónde salir”, expresa. Y solo pide algo: “Que siga difundiéndose la foto de él”.
Roberto mide 1,70, tiene tez blanca y es calvo, vestía un short gris, una remera o camisa clara, tenía una pulserita de hilo Boca Juniors, una cinta roja, y calzaba unas ojotas. Sufre de artrosis y es diabético, pero de su salud mental está bien y hacía poco había vuelto a andar en bicicleta, con la que solía dirigirse a hacer mandados en su barrio, donde es conocido por todos. Si lo viste o tenés información, comunicate al 911 o al 011-15-27642014.
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En diálogo con PUNTO DE NOTICIAS, su hija Joana Viera Fernández cuenta detalles de su búsqueda dolorosa e incesante. La noche del viernes 18 alrededor de las 20:30 Roberto fue a comprar fiambre al quiosco de una vecina, se estima que comió en su casa ubicada en Corrientes y esquina Viena, en Marcos Paz. Un poco más tarde, Espinosa salió de su vivienda y esa iba a ser la última vez que fue visto. Un familiar lo vio cruzar por la calle y le dijo: “viejo, ¿a dónde vas?”. “Voy a dar una vuelta porque estoy aburrido”, respondió. El hombre tomó la calle Corrientes en dirección a la Ruta, a una distancia de seis cuadras de su domicilio, pero ninguna de las cámaras ubicadas sobre la 200 lo registró posteriormente.
Hasta el momento, cuatro rastrillajes fueron realizados por la policía en su búsqueda. En el segundo de ellos los efectivos trabajaron con perros que llevaron el rastro hacia otro lado, en dirección opuesta a donde Roberto fue visto por última vez. Las huellas que arrojó ese trabajo de las fuerzas de seguridad ubican a Espinosa en la zona de Avenida Patricios (Ruta 1003) y el apeadero del kilómetro 45, en dirección a la localidad de 20 de Junio, Partido de la Matanza. El último de los rastrillajes realizado en la zona fue más intenso y contó con drones y caballería, sin embargo, la búsqueda nunca se extendió más allá de Marcos Paz. Para ese segundo rastrillaje, Joana llegó hasta la estación de 20 de Junio en donde habló con una señora que le aseguró haber visto a su padre. Cuando le mostró fotos de Roberto, la mujer respondió: “No me muestres más, nena, era tu papá”. La policía le tomó declaración, pero de todas las personas que trabajan en la estación, fue la única que manifestó haberlo visto. Joana pidió que se haga el rastrillaje en la zona, pero hasta ahora no se realizó. El intrigante y misterioso testimonio no sirvió para que la búsqueda siga esa línea.
A ocho semanas, son muchas las preguntas que resuenan, las incógnitas sin resolver y los detalles que aún no tienen respuesta, pero la duda más inquietante e importante es dónde está Roberto Ángel Espinosa.
No hay indicios, no hay datos, no hay llamados. Este 18 de febrero se cumplen dos meses de su desaparición, y Joana pide que el rostro de su padre no quede olvidado. La hija agradece la disposición de la policía en la búsqueda, pero solicita que se extienda a otros partidos. “Ya no tenemos más recursos ni sabemos para dónde salir”, expresa. Y solo pide algo: “Que siga difundiéndose la foto de él”.
Roberto mide 1,70, tiene tez blanca y es calvo, vestía un short gris, una remera o camisa clara, tenía una pulserita de hilo Boca Juniors, una cinta roja, y calzaba unas ojotas. Sufre de artrosis y es diabético, pero de su salud mental está bien y hacía poco había vuelto a andar en bicicleta, con la que solía dirigirse a hacer mandados en su barrio, donde es conocido por todos. Si lo viste o tenés información, comunicate al 911 o al 011-15-27642014.
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La historia de la desaparición de Roberto Ángel Espinosa: “Que no quede olvidado su rostro”
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El sábado 19 de diciembre de 2020, Joana trabajaba en el negocio que tiene en su casa cuando su hermana Laura le envió al mediodía un mensaje preguntándole si sabía algo de su papá. “En casa no está, debe haber ido a comprar”, respondió. La puerta de la casa de Roberto Ángel Espinosa se encontraba abierta y su bicicleta no estaba. Él nunca se iba sin avisar. Pasaron las horas y después de haberse comunicado toda la familia, nadie supo dónde estaba Espinosa. Finalmente, esa noche, tras no encontrar rastros, decidieron hacer la denuncia. El hombre de 74 años fue visto por última vez el viernes 18, desde ese día, nadie supo algo sobre él y una pregunta queda sin responder: ¿Dónde está?
En diálogo con PUNTO DE NOTICIAS, su hija Joana Viera Fernández cuenta detalles de su búsqueda dolorosa e incesante. La noche del viernes 18 alrededor de las 20:30 Roberto fue a comprar fiambre al quiosco de una vecina, se estima que comió en su casa ubicada en Corrientes y esquina Viena, en Marcos Paz. Un poco más tarde, Espinosa salió de su vivienda y esa iba a ser la última vez que fue visto. Un familiar lo vio cruzar por la calle y le dijo: “viejo, ¿a dónde vas?”. “Voy a dar una vuelta porque estoy aburrido”, respondió. El hombre tomó la calle Corrientes en dirección a la Ruta, a una distancia de seis cuadras de su domicilio, pero ninguna de las cámaras ubicadas sobre la 200 lo registró posteriormente.
Hasta el momento, cuatro rastrillajes fueron realizados por la policía en su búsqueda. En el segundo de ellos los efectivos trabajaron con perros que llevaron el rastro hacia otro lado, en dirección opuesta a donde Roberto fue visto por última vez. Las huellas que arrojó ese trabajo de las fuerzas de seguridad ubican a Espinosa en la zona de Avenida Patricios (Ruta 1003) y el apeadero del kilómetro 45, en dirección a la localidad de 20 de Junio, Partido de la Matanza. El último de los rastrillajes realizado en la zona fue más intenso y contó con drones y caballería, sin embargo, la búsqueda nunca se extendió más allá de Marcos Paz. Para ese segundo rastrillaje, Joana llegó hasta la estación de 20 de Junio en donde habló con una señora que le aseguró haber visto a su padre. Cuando le mostró fotos de Roberto, la mujer respondió: “No me muestres más, nena, era tu papá”. La policía le tomó declaración, pero de todas las personas que trabajan en la estación, fue la única que manifestó haberlo visto. Joana pidió que se haga el rastrillaje en la zona, pero hasta ahora no se realizó. El intrigante y misterioso testimonio no sirvió para que la búsqueda siga esa línea.
A ocho semanas, son muchas las preguntas que resuenan, las incógnitas sin resolver y los detalles que aún no tienen respuesta, pero la duda más inquietante e importante es dónde está Roberto Ángel Espinosa.
No hay indicios, no hay datos, no hay llamados. Este 18 de febrero se cumplen dos meses de su desaparición, y Joana pide que el rostro de su padre no quede olvidado. La hija agradece la disposición de la policía en la búsqueda, pero solicita que se extienda a otros partidos. “Ya no tenemos más recursos ni sabemos para dónde salir”, expresa. Y solo pide algo: “Que siga difundiéndose la foto de él”.
Roberto mide 1,70, tiene tez blanca y es calvo, vestía un short gris, una remera o camisa clara, tenía una pulserita de hilo Boca Juniors, una cinta roja, y calzaba unas ojotas. Sufre de artrosis y es diabético, pero de su salud mental está bien y hacía poco había vuelto a andar en bicicleta, con la que solía dirigirse a hacer mandados en su barrio, donde es conocido por todos. Si lo viste o tenés información, comunicate al 911 o al 011-15-27642014.
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En diálogo con PUNTO DE NOTICIAS, su hija Joana Viera Fernández cuenta detalles de su búsqueda dolorosa e incesante. La noche del viernes 18 alrededor de las 20:30 Roberto fue a comprar fiambre al quiosco de una vecina, se estima que comió en su casa ubicada en Corrientes y esquina Viena, en Marcos Paz. Un poco más tarde, Espinosa salió de su vivienda y esa iba a ser la última vez que fue visto. Un familiar lo vio cruzar por la calle y le dijo: “viejo, ¿a dónde vas?”. “Voy a dar una vuelta porque estoy aburrido”, respondió. El hombre tomó la calle Corrientes en dirección a la Ruta, a una distancia de seis cuadras de su domicilio, pero ninguna de las cámaras ubicadas sobre la 200 lo registró posteriormente.
Hasta el momento, cuatro rastrillajes fueron realizados por la policía en su búsqueda. En el segundo de ellos los efectivos trabajaron con perros que llevaron el rastro hacia otro lado, en dirección opuesta a donde Roberto fue visto por última vez. Las huellas que arrojó ese trabajo de las fuerzas de seguridad ubican a Espinosa en la zona de Avenida Patricios (Ruta 1003) y el apeadero del kilómetro 45, en dirección a la localidad de 20 de Junio, Partido de la Matanza. El último de los rastrillajes realizado en la zona fue más intenso y contó con drones y caballería, sin embargo, la búsqueda nunca se extendió más allá de Marcos Paz. Para ese segundo rastrillaje, Joana llegó hasta la estación de 20 de Junio en donde habló con una señora que le aseguró haber visto a su padre. Cuando le mostró fotos de Roberto, la mujer respondió: “No me muestres más, nena, era tu papá”. La policía le tomó declaración, pero de todas las personas que trabajan en la estación, fue la única que manifestó haberlo visto. Joana pidió que se haga el rastrillaje en la zona, pero hasta ahora no se realizó. El intrigante y misterioso testimonio no sirvió para que la búsqueda siga esa línea.
A ocho semanas, son muchas las preguntas que resuenan, las incógnitas sin resolver y los detalles que aún no tienen respuesta, pero la duda más inquietante e importante es dónde está Roberto Ángel Espinosa.
No hay indicios, no hay datos, no hay llamados. Este 18 de febrero se cumplen dos meses de su desaparición, y Joana pide que el rostro de su padre no quede olvidado. La hija agradece la disposición de la policía en la búsqueda, pero solicita que se extienda a otros partidos. “Ya no tenemos más recursos ni sabemos para dónde salir”, expresa. Y solo pide algo: “Que siga difundiéndose la foto de él”.
Roberto mide 1,70, tiene tez blanca y es calvo, vestía un short gris, una remera o camisa clara, tenía una pulserita de hilo Boca Juniors, una cinta roja, y calzaba unas ojotas. Sufre de artrosis y es diabético, pero de su salud mental está bien y hacía poco había vuelto a andar en bicicleta, con la que solía dirigirse a hacer mandados en su barrio, donde es conocido por todos. Si lo viste o tenés información, comunicate al 911 o al 011-15-27642014.
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En diálogo con PUNTO DE NOTICIAS, su hija Joana Viera Fernández cuenta detalles de su búsqueda dolorosa e incesante. La noche del viernes 18 alrededor de las 20:30 Roberto fue a comprar fiambre al quiosco de una vecina, se estima que comió en su casa ubicada en Corrientes y esquina Viena, en Marcos Paz. Un poco más tarde, Espinosa salió de su vivienda y esa iba a ser la última vez que fue visto. Un familiar lo vio cruzar por la calle y le dijo: “viejo, ¿a dónde vas?”. “Voy a dar una vuelta porque estoy aburrido”, respondió. El hombre tomó la calle Corrientes en dirección a la Ruta, a una distancia de seis cuadras de su domicilio, pero ninguna de las cámaras ubicadas sobre la 200 lo registró posteriormente.
Hasta el momento, cuatro rastrillajes fueron realizados por la policía en su búsqueda. En el segundo de ellos los efectivos trabajaron con perros que llevaron el rastro hacia otro lado, en dirección opuesta a donde Roberto fue visto por última vez. Las huellas que arrojó ese trabajo de las fuerzas de seguridad ubican a Espinosa en la zona de Avenida Patricios (Ruta 1003) y el apeadero del kilómetro 45, en dirección a la localidad de 20 de Junio, Partido de la Matanza. El último de los rastrillajes realizado en la zona fue más intenso y contó con drones y caballería, sin embargo, la búsqueda nunca se extendió más allá de Marcos Paz. Para ese segundo rastrillaje, Joana llegó hasta la estación de 20 de Junio en donde habló con una señora que le aseguró haber visto a su padre. Cuando le mostró fotos de Roberto, la mujer respondió: “No me muestres más, nena, era tu papá”. La policía le tomó declaración, pero de todas las personas que trabajan en la estación, fue la única que manifestó haberlo visto. Joana pidió que se haga el rastrillaje en la zona, pero hasta ahora no se realizó. El intrigante y misterioso testimonio no sirvió para que la búsqueda siga esa línea.
A ocho semanas, son muchas las preguntas que resuenan, las incógnitas sin resolver y los detalles que aún no tienen respuesta, pero la duda más inquietante e importante es dónde está Roberto Ángel Espinosa.
No hay indicios, no hay datos, no hay llamados. Este 18 de febrero se cumplen dos meses de su desaparición, y Joana pide que el rostro de su padre no quede olvidado. La hija agradece la disposición de la policía en la búsqueda, pero solicita que se extienda a otros partidos. “Ya no tenemos más recursos ni sabemos para dónde salir”, expresa. Y solo pide algo: “Que siga difundiéndose la foto de él”.
Roberto mide 1,70, tiene tez blanca y es calvo, vestía un short gris, una remera o camisa clara, tenía una pulserita de hilo Boca Juniors, una cinta roja, y calzaba unas ojotas. Sufre de artrosis y es diabético, pero de su salud mental está bien y hacía poco había vuelto a andar en bicicleta, con la que solía dirigirse a hacer mandados en su barrio, donde es conocido por todos. Si lo viste o tenés información, comunicate al 911 o al 011-15-27642014.
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En diálogo con PUNTO DE NOTICIAS, su hija Joana Viera Fernández cuenta detalles de su búsqueda dolorosa e incesante. La noche del viernes 18 alrededor de las 20:30 Roberto fue a comprar fiambre al quiosco de una vecina, se estima que comió en su casa ubicada en Corrientes y esquina Viena, en Marcos Paz. Un poco más tarde, Espinosa salió de su vivienda y esa iba a ser la última vez que fue visto. Un familiar lo vio cruzar por la calle y le dijo: “viejo, ¿a dónde vas?”. “Voy a dar una vuelta porque estoy aburrido”, respondió. El hombre tomó la calle Corrientes en dirección a la Ruta, a una distancia de seis cuadras de su domicilio, pero ninguna de las cámaras ubicadas sobre la 200 lo registró posteriormente.
Hasta el momento, cuatro rastrillajes fueron realizados por la policía en su búsqueda. En el segundo de ellos los efectivos trabajaron con perros que llevaron el rastro hacia otro lado, en dirección opuesta a donde Roberto fue visto por última vez. Las huellas que arrojó ese trabajo de las fuerzas de seguridad ubican a Espinosa en la zona de Avenida Patricios (Ruta 1003) y el apeadero del kilómetro 45, en dirección a la localidad de 20 de Junio, Partido de la Matanza. El último de los rastrillajes realizado en la zona fue más intenso y contó con drones y caballería, sin embargo, la búsqueda nunca se extendió más allá de Marcos Paz. Para ese segundo rastrillaje, Joana llegó hasta la estación de 20 de Junio en donde habló con una señora que le aseguró haber visto a su padre. Cuando le mostró fotos de Roberto, la mujer respondió: “No me muestres más, nena, era tu papá”. La policía le tomó declaración, pero de todas las personas que trabajan en la estación, fue la única que manifestó haberlo visto. Joana pidió que se haga el rastrillaje en la zona, pero hasta ahora no se realizó. El intrigante y misterioso testimonio no sirvió para que la búsqueda siga esa línea.
A ocho semanas, son muchas las preguntas que resuenan, las incógnitas sin resolver y los detalles que aún no tienen respuesta, pero la duda más inquietante e importante es dónde está Roberto Ángel Espinosa.
No hay indicios, no hay datos, no hay llamados. Este 18 de febrero se cumplen dos meses de su desaparición, y Joana pide que el rostro de su padre no quede olvidado. La hija agradece la disposición de la policía en la búsqueda, pero solicita que se extienda a otros partidos. “Ya no tenemos más recursos ni sabemos para dónde salir”, expresa. Y solo pide algo: “Que siga difundiéndose la foto de él”.
Roberto mide 1,70, tiene tez blanca y es calvo, vestía un short gris, una remera o camisa clara, tenía una pulserita de hilo Boca Juniors, una cinta roja, y calzaba unas ojotas. Sufre de artrosis y es diabético, pero de su salud mental está bien y hacía poco había vuelto a andar en bicicleta, con la que solía dirigirse a hacer mandados en su barrio, donde es conocido por todos. Si lo viste o tenés información, comunicate al 911 o al 011-15-27642014.
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