Quién fue Ricardo Cal, el hombre que fue elegido para que el apeadero de Marcos Paz lleve su nombre

Trenes Argentinos inauguró una nueva parada de tren de la línea Sarmiento en la ciudad y para nombrarla seleccionó a una personalidad que estuvo ligada al mundo ferroviario y que también es un personaje ilustre del distrito: el maquinista Ricardo Cal. Un breve recorrido sobre su vida

Hoy es un día histórico para la ciudad. Después de gestiones para su construcción que comenzaron en 2014 y con cuatro licitaciones de por medio -que hicieron crecer y decrecer las expectativas de los vecinos-, finalmente, Trenes Argentinos inauguró el tan esperado apeadero de Marcos Paz: desde este primero de diciembre, la nueva parada de la línea Sarmiento es una realidad.

En lo práctico, implica movilidad y acceso para los habitantes de la zona. En lo simbólico, evoca algo que tiene que ver con el ADN del distrito. El partido está fuertemente vinculado a los trenes, incluso desde antes de su creación en 1878. En 1870 comenzó a generarse un núcleo de población con la fundación del ferrocarril y el consiguiente nacimiento de la estación Coronel Doctor Marcos Paz. Así empezó a escribirse la historia del pueblo. En ambas miradas, se contempla el crecimiento y el desarrollo.

Algunas de las personas que sugirieron qué denominación debería llevar este nuevo apeadero eligieron a alguien vinculado al mundo del ferrocarril. En total, cuatro nombres fueron propuestos ante el Concejo Deliberante, que, a su vez, elevó la lista ante Trenes Argentinos. Pero los nombres fueron solo eso, sugerencias. Y la empresa estatal, que tuvo la última palabra, decidió que el flamante anden se llame “Maquinista Ricardo Cal”. ¿Quién fue Cal y por qué su nombre hoy quedó inmortalizado en una estación de tren?

Estación “Maquinista Ricardo Cal”. Crédito foto: Trenes Argentinos

Ricardo Cal nació en 1923. Fue un sindicalista y maquinista ferroviario. Un hombre que fue destacado por las personas que lo conocieron por su “honorabilidad”. Luego de sus inicios como instructor, fue designado vocal como sindicalista del gremio La Fraternidad -que agrupa a los maquinistas de locomotoras y trenes- desde 1971. Posteriormente, se desempeñó como presidente del mismo entre 1975 y 1978, año en el que se jubiló. En su función, hasta viajó a congresos en distintas ciudades del mundo, en representación de los afiliados.

Cal nació en Villars, una localidad que protagonizó un conflicto interno entre Marcos Paz y Las Heras por el territorio. Finalmente, Villars, como sabemos hoy, pasó a pertenecer al partido herense, aunque una parte quedó dentro de los límites de Marcos Paz. Ricardo siempre se sintió marcospasense. Sus últimos años los vivió en su casa de la calle Arias, en el centro del distrito.

La vivienda y el desinterés

Hay una anécdota que ejemplifica lo que fue Ricardo en vida y lo describe como persona. Cal había construido su propia casa en Villars. Una vivienda muy común. Cuando asumió en el gremio se fue a vivir a Capital Federal a un departamento prestado, que sería su hogar mientras durara su mandato. Su casita de Villars se la dejó al cuidado de una persona, pero, finalmente, en un gesto de bondad, se la regaló.

En el año 1974, el gobierno peronista de María Estela Martínez de Perón lanzó un programa de viviendas. Cal se anotó y salió adjudicado. Así, tendría nuevamente una casa. Sin embargo, su empatía era más fuerte. Un afiliado de La Fraternidad que había venido con sus hijos desde el norte del país estaba muy mal y no tenía nada. Ricardo, como ayuda, le cedió su vivienda. “Esto demuestra la honorabilidad y el desinterés”, expresó en diálogo con este medio, Enrique Aragona, quien tuvo a Cal como suegro.

Ricardo Cal

La jubilación como maquinista: una cuestión de principios

En otro sentido de lo personal, estaba su trabajo: lo honró hasta el último día en su cargo. Los maquinistas se jubilan a los 55 años, ni más ni menos; así funciona el gremio. De esta forma, le dan lugar al que está abajo. Cuando la dictadura cívico-militar dio el golpe de Estado de 1976, Cal tenía 53. Restaban dos años para retirarse. En ese marco, mantuvo su cargo, aunque muy limitado en su accionar gremial.

Cuando en 1978 cumplió la edad para jubilarse, podría haber conservado su cargo porque, dado el contexto político, no había elecciones en el gremio, sin embargo, no lo hizo. Ese acto lo perjudicó rotundamente porque entre ese periodo y 1983 hubo leyes que le permitieron a los maquinistas tener mayores beneficios económicos a la hora de su jubilación. Ricardo, sin embargo, se retiró como un jubilado ferroviario más. Como le correspondía.

Ricardo Cal

Su vida en Marcos Paz

Cal también fue escritor y publicó los libros “El chico de la cara sucia”, el primero, después vinieron “Ferrocarriles en el mundo”, “Historia de Villars”, e “Historia del Peronismo”, entre otros.

Cuando se jubiló se vino a vivir a Marcos Paz, cerca de su familia. Con la vuelta de la democracia, fue electo concejal de la ciudad por el Partido Justicialista, pero no asumió. Más adelante en su vida, estuvo a cargo de la restauración de la locomotora “La Poderosa”, que realizaron los estudiantes de la Escuela Técnica. La máquina reposa en el centro del distrito. Todo un ícono de la ciudad.

Locomotora “La Poderosa”. Cal estuvo a cargo de su restauración. Crédito foto: Xinhua

Enrique lo describió como “muy familiero y muy querido”. Un hombre “íntegro y servicial” que se relacionaba con todo el mundo. Falleció el Día del Padre del 15 de junio del año 2008. Así como su vida unió sus amores, Marcos Paz y el ferrocarril, hoy esos dos símbolos están presentes en una estación de tren, que lleva, a modo de homenaje, el nombre del maquinista, Ricardo Cal.

Fernando Gigena

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