Seis meses de la desaparición de Roberto: «Sigo pensado que está vivo y que está en algún lugar»

Se cumple medio año desde que no se sabe dónde está Roberto Ángel Espinosa y su hija da su testimonio entre la incertidumbre, la esperanza y la lucha porque no se olvide el rostro de su padre

Seis meses de la desaparición de Roberto: «Sigo pensado que está vivo y que está en algún lugar»

Se cumple medio año desde que no se sabe dónde está Roberto Ángel Espinosa y su hija da su testimonio entre la incertidumbre, la esperanza y la lucha porque no se olvide el rostro de su padre

Este viernes se cumple otro mes desde que el hombre de 74 años fue visto por última vez. La noche del viernes 18 de diciembre alrededor de las 20:30 Roberto Ángel Espinosa fue a comprar fiambre al quiosco de una vecina, se estima que comió en su casa ubicada en Corrientes y esquina Viena, en Marcos Paz. Un poco más tarde, Espinosa salió de su vivienda. Un familiar lo vio cruzar en bicicleta por la calle y le dijo: “viejo, ¿a dónde vas?”. “Voy a dar una vuelta porque estoy aburrido”, respondió. Esa iba a ser la última vez que se iba a saber algo sobre él, desde entonces, nada se conoce del paradero de Roberto.

Las últimas novedades son dos llamados telefónicos sobre la ubicación del hombre. El primero fue desde General Rodríguez. Una chica dijo haberlo visto en el hospital de esa ciudad por lo que la familia se dirigió hacia allí junto a la policía para pedir las cámaras, pero se descartó que sea él. El otro dato consistió en una foto que llegó de un hombre en Córdoba que, en principio, era parecido, pero cuando los familiares observaron una postal de frente se dieron cuenta de que no era él.

PUNTO DE NOTICIAS entrevistó a su hija Joana Viera Fernández, que ratifica lo que sostuvo en los últimos meses: la familia se siente sola y perciben la investigación como un caso abandonado. En una incansable búsqueda sin certezas, ella no pierde la fe, y expresa: «Sigo pensado que está vivo y que está en algún lugar».

El testimonio de una mujer que entre tanta oscuridad sostiene una llama prendida para que no se olvide el rostro de su papá, Roberto.

Se cumplen 6 meses de la desaparición de tu papá. ¿Cómo fue todo este tiempo para vos y tu familia sin él?

Muy difícil, ya que ahora viene el día del padre y todavía seguimos sin él. Se hace muy difícil… tratamos de no hablar mucho en casa por mis nenes, pero esto es cada vez más difícil. Nos sentimos atados: no sabemos a dónde recurrir. Solo esperamos algún llamado o alguna pista concreta.

¿Cómo creés que las autoridades trabajaron en el tema de su búsqueda?

Creo que al principio nos ayudaron mucho. Hubo varios rastrillajes y fue intensa la búsqueda, pero ahora ya no nos llaman. En pocas palabras, pienso que ellos trabajan a través de órdenes y que esto está muy quedado desde la Fiscalía. Si al menos ordenaran otro rastrillaje, que se vuelva a iniciar la búsqueda desde un principio o que se intensifiquen la búsqueda de nuevo en hospitales y hasta en provincias… no sé, algo que  hiciera que esto llegue a otros lugares y que no se apague.

¿Qué esperanza tenés para el tiempo que viene?

Mi única esperanza es encontrarlo, como sea, pero encontrarlo. La vida sigue pero nuestras cabezas están detenidas. Te sentás a comer y pensás en él, en los fríos que hacen ahora y todo lo malo que está pasando. No paras de pensar en dónde puede llegar a estar.

Hasta que no recibamos malas noticias, que claramente no las queremos, yo sigo pensado que está vivo y que está en algún lugar. Así sea en situación de calle o que alguien lo esté ayudando.

¿Cómo lo recordás a Roberto?

Lo recuerdo como es: una persona magnífica, buena y muy amistosa. Un hombre que se hizo cargo de mí y de dos hermanas sin ser nuestro padre. Que se puso todo al hombro por sacarnos adelante, él y mi madre. Y más duele no contar con todos sus hijos. Sus hijos reales a los que él amaba y por los que siempre preguntaba. Duele mucho pesar qué haría él si se enterara de esta situación. Que esto que está pasando, en vez de encontrarnos juntos, nos encuentra separados. De parte de mi hermana, de mi madre y de mí estamos a pleno en el caso y vamos a seguir, así no sepamos hacia dónde.

La historia de la desaparición de Roberto Ángel Espinosa: “Que no quede olvidado su rostro”

Roberto mide 1,70, tiene tez blanca y es calvo, vestía un short gris, una remera o camisa clara, tenía una pulserita de hilo Boca Juniors, una cinta roja, y calzaba unas ojotas. Sufre de artrosis y es diabético, pero de su salud mental está bien y hacía poco había vuelto a andar en bicicleta, con la que solía dirigirse a hacer mandados en su barrio, donde es conocido por todos. Si lo viste o tenés información, comunicate al 911 o al 011-15-27642014.

Fernando Gigena

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Seis meses de la desaparición de Roberto: «Sigo pensado que está vivo y que está en algún lugar»

Se cumple medio año desde que no se sabe dónde está Roberto Ángel Espinosa y su hija da su testimonio entre la incertidumbre, la esperanza y la lucha porque no se olvide el rostro de su padre

Este viernes se cumple otro mes desde que el hombre de 74 años fue visto por última vez. La noche del viernes 18 de diciembre alrededor de las 20:30 Roberto Ángel Espinosa fue a comprar fiambre al quiosco de una vecina, se estima que comió en su casa ubicada en Corrientes y esquina Viena, en Marcos Paz. Un poco más tarde, Espinosa salió de su vivienda. Un familiar lo vio cruzar en bicicleta por la calle y le dijo: “viejo, ¿a dónde vas?”. “Voy a dar una vuelta porque estoy aburrido”, respondió. Esa iba a ser la última vez que se iba a saber algo sobre él, desde entonces, nada se conoce del paradero de Roberto.

Las últimas novedades son dos llamados telefónicos sobre la ubicación del hombre. El primero fue desde General Rodríguez. Una chica dijo haberlo visto en el hospital de esa ciudad por lo que la familia se dirigió hacia allí junto a la policía para pedir las cámaras, pero se descartó que sea él. El otro dato consistió en una foto que llegó de un hombre en Córdoba que, en principio, era parecido, pero cuando los familiares observaron una postal de frente se dieron cuenta de que no era él.

PUNTO DE NOTICIAS entrevistó a su hija Joana Viera Fernández, que ratifica lo que sostuvo en los últimos meses: la familia se siente sola y perciben la investigación como un caso abandonado. En una incansable búsqueda sin certezas, ella no pierde la fe, y expresa: «Sigo pensado que está vivo y que está en algún lugar».

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El testimonio de una mujer que entre tanta oscuridad sostiene una llama prendida para que no se olvide el rostro de su papá, Roberto.

Se cumplen 6 meses de la desaparición de tu papá. ¿Cómo fue todo este tiempo para vos y tu familia sin él?

Muy difícil, ya que ahora viene el día del padre y todavía seguimos sin él. Se hace muy difícil… tratamos de no hablar mucho en casa por mis nenes, pero esto es cada vez más difícil. Nos sentimos atados: no sabemos a dónde recurrir. Solo esperamos algún llamado o alguna pista concreta.

¿Cómo creés que las autoridades trabajaron en el tema de su búsqueda?

Creo que al principio nos ayudaron mucho. Hubo varios rastrillajes y fue intensa la búsqueda, pero ahora ya no nos llaman. En pocas palabras, pienso que ellos trabajan a través de órdenes y que esto está muy quedado desde la Fiscalía. Si al menos ordenaran otro rastrillaje, que se vuelva a iniciar la búsqueda desde un principio o que se intensifiquen la búsqueda de nuevo en hospitales y hasta en provincias… no sé, algo que  hiciera que esto llegue a otros lugares y que no se apague.

¿Qué esperanza tenés para el tiempo que viene?

Mi única esperanza es encontrarlo, como sea, pero encontrarlo. La vida sigue pero nuestras cabezas están detenidas. Te sentás a comer y pensás en él, en los fríos que hacen ahora y todo lo malo que está pasando. No paras de pensar en dónde puede llegar a estar.

Hasta que no recibamos malas noticias, que claramente no las queremos, yo sigo pensado que está vivo y que está en algún lugar. Así sea en situación de calle o que alguien lo esté ayudando.

¿Cómo lo recordás a Roberto?

Lo recuerdo como es: una persona magnífica, buena y muy amistosa. Un hombre que se hizo cargo de mí y de dos hermanas sin ser nuestro padre. Que se puso todo al hombro por sacarnos adelante, él y mi madre. Y más duele no contar con todos sus hijos. Sus hijos reales a los que él amaba y por los que siempre preguntaba. Duele mucho pesar qué haría él si se enterara de esta situación. Que esto que está pasando, en vez de encontrarnos juntos, nos encuentra separados. De parte de mi hermana, de mi madre y de mí estamos a pleno en el caso y vamos a seguir, así no sepamos hacia dónde.

La historia de la desaparición de Roberto Ángel Espinosa: “Que no quede olvidado su rostro”

Roberto mide 1,70, tiene tez blanca y es calvo, vestía un short gris, una remera o camisa clara, tenía una pulserita de hilo Boca Juniors, una cinta roja, y calzaba unas ojotas. Sufre de artrosis y es diabético, pero de su salud mental está bien y hacía poco había vuelto a andar en bicicleta, con la que solía dirigirse a hacer mandados en su barrio, donde es conocido por todos. Si lo viste o tenés información, comunicate al 911 o al 011-15-27642014.

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Este viernes se cumple otro mes desde que el hombre de 74 años fue visto por última vez. La noche del viernes 18 de diciembre alrededor de las 20:30 Roberto Ángel Espinosa fue a comprar fiambre al quiosco de una vecina, se estima que comió en su casa ubicada en Corrientes y esquina Viena, en Marcos Paz. Un poco más tarde, Espinosa salió de su vivienda. Un familiar lo vio cruzar en bicicleta por la calle y le dijo: “viejo, ¿a dónde vas?”. “Voy a dar una vuelta porque estoy aburrido”, respondió. Esa iba a ser la última vez que se iba a saber algo sobre él, desde entonces, nada se conoce del paradero de Roberto.

Las últimas novedades son dos llamados telefónicos sobre la ubicación del hombre. El primero fue desde General Rodríguez. Una chica dijo haberlo visto en el hospital de esa ciudad por lo que la familia se dirigió hacia allí junto a la policía para pedir las cámaras, pero se descartó que sea él. El otro dato consistió en una foto que llegó de un hombre en Córdoba que, en principio, era parecido, pero cuando los familiares observaron una postal de frente se dieron cuenta de que no era él.

PUNTO DE NOTICIAS entrevistó a su hija Joana Viera Fernández, que ratifica lo que sostuvo en los últimos meses: la familia se siente sola y perciben la investigación como un caso abandonado. En una incansable búsqueda sin certezas, ella no pierde la fe, y expresa: «Sigo pensado que está vivo y que está en algún lugar».

El testimonio de una mujer que entre tanta oscuridad sostiene una llama prendida para que no se olvide el rostro de su papá, Roberto.

Se cumplen 6 meses de la desaparición de tu papá. ¿Cómo fue todo este tiempo para vos y tu familia sin él?

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¿Cómo creés que las autoridades trabajaron en el tema de su búsqueda?

Creo que al principio nos ayudaron mucho. Hubo varios rastrillajes y fue intensa la búsqueda, pero ahora ya no nos llaman. En pocas palabras, pienso que ellos trabajan a través de órdenes y que esto está muy quedado desde la Fiscalía. Si al menos ordenaran otro rastrillaje, que se vuelva a iniciar la búsqueda desde un principio o que se intensifiquen la búsqueda de nuevo en hospitales y hasta en provincias… no sé, algo que  hiciera que esto llegue a otros lugares y que no se apague.

¿Qué esperanza tenés para el tiempo que viene?

Mi única esperanza es encontrarlo, como sea, pero encontrarlo. La vida sigue pero nuestras cabezas están detenidas. Te sentás a comer y pensás en él, en los fríos que hacen ahora y todo lo malo que está pasando. No paras de pensar en dónde puede llegar a estar.

Hasta que no recibamos malas noticias, que claramente no las queremos, yo sigo pensado que está vivo y que está en algún lugar. Así sea en situación de calle o que alguien lo esté ayudando.

¿Cómo lo recordás a Roberto?

Lo recuerdo como es: una persona magnífica, buena y muy amistosa. Un hombre que se hizo cargo de mí y de dos hermanas sin ser nuestro padre. Que se puso todo al hombro por sacarnos adelante, él y mi madre. Y más duele no contar con todos sus hijos. Sus hijos reales a los que él amaba y por los que siempre preguntaba. Duele mucho pesar qué haría él si se enterara de esta situación. Que esto que está pasando, en vez de encontrarnos juntos, nos encuentra separados. De parte de mi hermana, de mi madre y de mí estamos a pleno en el caso y vamos a seguir, así no sepamos hacia dónde.

La historia de la desaparición de Roberto Ángel Espinosa: “Que no quede olvidado su rostro”

Roberto mide 1,70, tiene tez blanca y es calvo, vestía un short gris, una remera o camisa clara, tenía una pulserita de hilo Boca Juniors, una cinta roja, y calzaba unas ojotas. Sufre de artrosis y es diabético, pero de su salud mental está bien y hacía poco había vuelto a andar en bicicleta, con la que solía dirigirse a hacer mandados en su barrio, donde es conocido por todos. Si lo viste o tenés información, comunicate al 911 o al 011-15-27642014.

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Las últimas novedades son dos llamados telefónicos sobre la ubicación del hombre. El primero fue desde General Rodríguez. Una chica dijo haberlo visto en el hospital de esa ciudad por lo que la familia se dirigió hacia allí junto a la policía para pedir las cámaras, pero se descartó que sea él. El otro dato consistió en una foto que llegó de un hombre en Córdoba que, en principio, era parecido, pero cuando los familiares observaron una postal de frente se dieron cuenta de que no era él.

PUNTO DE NOTICIAS entrevistó a su hija Joana Viera Fernández, que ratifica lo que sostuvo en los últimos meses: la familia se siente sola y perciben la investigación como un caso abandonado. En una incansable búsqueda sin certezas, ella no pierde la fe, y expresa: «Sigo pensado que está vivo y que está en algún lugar».

El testimonio de una mujer que entre tanta oscuridad sostiene una llama prendida para que no se olvide el rostro de su papá, Roberto.

Se cumplen 6 meses de la desaparición de tu papá. ¿Cómo fue todo este tiempo para vos y tu familia sin él?

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Muy difícil, ya que ahora viene el día del padre y todavía seguimos sin él. Se hace muy difícil… tratamos de no hablar mucho en casa por mis nenes, pero esto es cada vez más difícil. Nos sentimos atados: no sabemos a dónde recurrir. Solo esperamos algún llamado o alguna pista concreta.

¿Cómo creés que las autoridades trabajaron en el tema de su búsqueda?

Creo que al principio nos ayudaron mucho. Hubo varios rastrillajes y fue intensa la búsqueda, pero ahora ya no nos llaman. En pocas palabras, pienso que ellos trabajan a través de órdenes y que esto está muy quedado desde la Fiscalía. Si al menos ordenaran otro rastrillaje, que se vuelva a iniciar la búsqueda desde un principio o que se intensifiquen la búsqueda de nuevo en hospitales y hasta en provincias… no sé, algo que  hiciera que esto llegue a otros lugares y que no se apague.

¿Qué esperanza tenés para el tiempo que viene?

Mi única esperanza es encontrarlo, como sea, pero encontrarlo. La vida sigue pero nuestras cabezas están detenidas. Te sentás a comer y pensás en él, en los fríos que hacen ahora y todo lo malo que está pasando. No paras de pensar en dónde puede llegar a estar.

Hasta que no recibamos malas noticias, que claramente no las queremos, yo sigo pensado que está vivo y que está en algún lugar. Así sea en situación de calle o que alguien lo esté ayudando.

¿Cómo lo recordás a Roberto?

Lo recuerdo como es: una persona magnífica, buena y muy amistosa. Un hombre que se hizo cargo de mí y de dos hermanas sin ser nuestro padre. Que se puso todo al hombro por sacarnos adelante, él y mi madre. Y más duele no contar con todos sus hijos. Sus hijos reales a los que él amaba y por los que siempre preguntaba. Duele mucho pesar qué haría él si se enterara de esta situación. Que esto que está pasando, en vez de encontrarnos juntos, nos encuentra separados. De parte de mi hermana, de mi madre y de mí estamos a pleno en el caso y vamos a seguir, así no sepamos hacia dónde.

La historia de la desaparición de Roberto Ángel Espinosa: “Que no quede olvidado su rostro”

Roberto mide 1,70, tiene tez blanca y es calvo, vestía un short gris, una remera o camisa clara, tenía una pulserita de hilo Boca Juniors, una cinta roja, y calzaba unas ojotas. Sufre de artrosis y es diabético, pero de su salud mental está bien y hacía poco había vuelto a andar en bicicleta, con la que solía dirigirse a hacer mandados en su barrio, donde es conocido por todos. Si lo viste o tenés información, comunicate al 911 o al 011-15-27642014.

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Las últimas novedades son dos llamados telefónicos sobre la ubicación del hombre. El primero fue desde General Rodríguez. Una chica dijo haberlo visto en el hospital de esa ciudad por lo que la familia se dirigió hacia allí junto a la policía para pedir las cámaras, pero se descartó que sea él. El otro dato consistió en una foto que llegó de un hombre en Córdoba que, en principio, era parecido, pero cuando los familiares observaron una postal de frente se dieron cuenta de que no era él.

PUNTO DE NOTICIAS entrevistó a su hija Joana Viera Fernández, que ratifica lo que sostuvo en los últimos meses: la familia se siente sola y perciben la investigación como un caso abandonado. En una incansable búsqueda sin certezas, ella no pierde la fe, y expresa: «Sigo pensado que está vivo y que está en algún lugar».

El testimonio de una mujer que entre tanta oscuridad sostiene una llama prendida para que no se olvide el rostro de su papá, Roberto.

Se cumplen 6 meses de la desaparición de tu papá. ¿Cómo fue todo este tiempo para vos y tu familia sin él?

Muy difícil, ya que ahora viene el día del padre y todavía seguimos sin él. Se hace muy difícil… tratamos de no hablar mucho en casa por mis nenes, pero esto es cada vez más difícil. Nos sentimos atados: no sabemos a dónde recurrir. Solo esperamos algún llamado o alguna pista concreta.

¿Cómo creés que las autoridades trabajaron en el tema de su búsqueda?

Creo que al principio nos ayudaron mucho. Hubo varios rastrillajes y fue intensa la búsqueda, pero ahora ya no nos llaman. En pocas palabras, pienso que ellos trabajan a través de órdenes y que esto está muy quedado desde la Fiscalía. Si al menos ordenaran otro rastrillaje, que se vuelva a iniciar la búsqueda desde un principio o que se intensifiquen la búsqueda de nuevo en hospitales y hasta en provincias… no sé, algo que  hiciera que esto llegue a otros lugares y que no se apague.

¿Qué esperanza tenés para el tiempo que viene?

Mi única esperanza es encontrarlo, como sea, pero encontrarlo. La vida sigue pero nuestras cabezas están detenidas. Te sentás a comer y pensás en él, en los fríos que hacen ahora y todo lo malo que está pasando. No paras de pensar en dónde puede llegar a estar.

Hasta que no recibamos malas noticias, que claramente no las queremos, yo sigo pensado que está vivo y que está en algún lugar. Así sea en situación de calle o que alguien lo esté ayudando.

¿Cómo lo recordás a Roberto?

Lo recuerdo como es: una persona magnífica, buena y muy amistosa. Un hombre que se hizo cargo de mí y de dos hermanas sin ser nuestro padre. Que se puso todo al hombro por sacarnos adelante, él y mi madre. Y más duele no contar con todos sus hijos. Sus hijos reales a los que él amaba y por los que siempre preguntaba. Duele mucho pesar qué haría él si se enterara de esta situación. Que esto que está pasando, en vez de encontrarnos juntos, nos encuentra separados. De parte de mi hermana, de mi madre y de mí estamos a pleno en el caso y vamos a seguir, así no sepamos hacia dónde.

La historia de la desaparición de Roberto Ángel Espinosa: “Que no quede olvidado su rostro”

Roberto mide 1,70, tiene tez blanca y es calvo, vestía un short gris, una remera o camisa clara, tenía una pulserita de hilo Boca Juniors, una cinta roja, y calzaba unas ojotas. Sufre de artrosis y es diabético, pero de su salud mental está bien y hacía poco había vuelto a andar en bicicleta, con la que solía dirigirse a hacer mandados en su barrio, donde es conocido por todos. Si lo viste o tenés información, comunicate al 911 o al 011-15-27642014.

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Este viernes se cumple otro mes desde que el hombre de 74 años fue visto por última vez. La noche del viernes 18 de diciembre alrededor de las 20:30 Roberto Ángel Espinosa fue a comprar fiambre al quiosco de una vecina, se estima que comió en su casa ubicada en Corrientes y esquina Viena, en Marcos Paz. Un poco más tarde, Espinosa salió de su vivienda. Un familiar lo vio cruzar en bicicleta por la calle y le dijo: “viejo, ¿a dónde vas?”. “Voy a dar una vuelta porque estoy aburrido”, respondió. Esa iba a ser la última vez que se iba a saber algo sobre él, desde entonces, nada se conoce del paradero de Roberto.

Las últimas novedades son dos llamados telefónicos sobre la ubicación del hombre. El primero fue desde General Rodríguez. Una chica dijo haberlo visto en el hospital de esa ciudad por lo que la familia se dirigió hacia allí junto a la policía para pedir las cámaras, pero se descartó que sea él. El otro dato consistió en una foto que llegó de un hombre en Córdoba que, en principio, era parecido, pero cuando los familiares observaron una postal de frente se dieron cuenta de que no era él.

PUNTO DE NOTICIAS entrevistó a su hija Joana Viera Fernández, que ratifica lo que sostuvo en los últimos meses: la familia se siente sola y perciben la investigación como un caso abandonado. En una incansable búsqueda sin certezas, ella no pierde la fe, y expresa: «Sigo pensado que está vivo y que está en algún lugar».

El testimonio de una mujer que entre tanta oscuridad sostiene una llama prendida para que no se olvide el rostro de su papá, Roberto.

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¿Cómo creés que las autoridades trabajaron en el tema de su búsqueda?

Creo que al principio nos ayudaron mucho. Hubo varios rastrillajes y fue intensa la búsqueda, pero ahora ya no nos llaman. En pocas palabras, pienso que ellos trabajan a través de órdenes y que esto está muy quedado desde la Fiscalía. Si al menos ordenaran otro rastrillaje, que se vuelva a iniciar la búsqueda desde un principio o que se intensifiquen la búsqueda de nuevo en hospitales y hasta en provincias… no sé, algo que  hiciera que esto llegue a otros lugares y que no se apague.

¿Qué esperanza tenés para el tiempo que viene?

Mi única esperanza es encontrarlo, como sea, pero encontrarlo. La vida sigue pero nuestras cabezas están detenidas. Te sentás a comer y pensás en él, en los fríos que hacen ahora y todo lo malo que está pasando. No paras de pensar en dónde puede llegar a estar.

Hasta que no recibamos malas noticias, que claramente no las queremos, yo sigo pensado que está vivo y que está en algún lugar. Así sea en situación de calle o que alguien lo esté ayudando.

¿Cómo lo recordás a Roberto?

Lo recuerdo como es: una persona magnífica, buena y muy amistosa. Un hombre que se hizo cargo de mí y de dos hermanas sin ser nuestro padre. Que se puso todo al hombro por sacarnos adelante, él y mi madre. Y más duele no contar con todos sus hijos. Sus hijos reales a los que él amaba y por los que siempre preguntaba. Duele mucho pesar qué haría él si se enterara de esta situación. Que esto que está pasando, en vez de encontrarnos juntos, nos encuentra separados. De parte de mi hermana, de mi madre y de mí estamos a pleno en el caso y vamos a seguir, así no sepamos hacia dónde.

La historia de la desaparición de Roberto Ángel Espinosa: “Que no quede olvidado su rostro”

Roberto mide 1,70, tiene tez blanca y es calvo, vestía un short gris, una remera o camisa clara, tenía una pulserita de hilo Boca Juniors, una cinta roja, y calzaba unas ojotas. Sufre de artrosis y es diabético, pero de su salud mental está bien y hacía poco había vuelto a andar en bicicleta, con la que solía dirigirse a hacer mandados en su barrio, donde es conocido por todos. Si lo viste o tenés información, comunicate al 911 o al 011-15-27642014.

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Fernando Gigena
Periodismo. Leer y escribir.

Este viernes se cumple otro mes desde que el hombre de 74 años fue visto por última vez. La noche del viernes 18 de diciembre alrededor de las 20:30 Roberto Ángel Espinosa fue a comprar fiambre al quiosco de una vecina, se estima que comió en su casa ubicada en Corrientes y esquina Viena, en Marcos Paz. Un poco más tarde, Espinosa salió de su vivienda. Un familiar lo vio cruzar en bicicleta por la calle y le dijo: “viejo, ¿a dónde vas?”. “Voy a dar una vuelta porque estoy aburrido”, respondió. Esa iba a ser la última vez que se iba a saber algo sobre él, desde entonces, nada se conoce del paradero de Roberto.

Las últimas novedades son dos llamados telefónicos sobre la ubicación del hombre. El primero fue desde General Rodríguez. Una chica dijo haberlo visto en el hospital de esa ciudad por lo que la familia se dirigió hacia allí junto a la policía para pedir las cámaras, pero se descartó que sea él. El otro dato consistió en una foto que llegó de un hombre en Córdoba que, en principio, era parecido, pero cuando los familiares observaron una postal de frente se dieron cuenta de que no era él.

PUNTO DE NOTICIAS entrevistó a su hija Joana Viera Fernández, que ratifica lo que sostuvo en los últimos meses: la familia se siente sola y perciben la investigación como un caso abandonado. En una incansable búsqueda sin certezas, ella no pierde la fe, y expresa: «Sigo pensado que está vivo y que está en algún lugar».

El testimonio de una mujer que entre tanta oscuridad sostiene una llama prendida para que no se olvide el rostro de su papá, Roberto.

Se cumplen 6 meses de la desaparición de tu papá. ¿Cómo fue todo este tiempo para vos y tu familia sin él?

Muy difícil, ya que ahora viene el día del padre y todavía seguimos sin él. Se hace muy difícil… tratamos de no hablar mucho en casa por mis nenes, pero esto es cada vez más difícil. Nos sentimos atados: no sabemos a dónde recurrir. Solo esperamos algún llamado o alguna pista concreta.

¿Cómo creés que las autoridades trabajaron en el tema de su búsqueda?

Creo que al principio nos ayudaron mucho. Hubo varios rastrillajes y fue intensa la búsqueda, pero ahora ya no nos llaman. En pocas palabras, pienso que ellos trabajan a través de órdenes y que esto está muy quedado desde la Fiscalía. Si al menos ordenaran otro rastrillaje, que se vuelva a iniciar la búsqueda desde un principio o que se intensifiquen la búsqueda de nuevo en hospitales y hasta en provincias… no sé, algo que  hiciera que esto llegue a otros lugares y que no se apague.

¿Qué esperanza tenés para el tiempo que viene?

Mi única esperanza es encontrarlo, como sea, pero encontrarlo. La vida sigue pero nuestras cabezas están detenidas. Te sentás a comer y pensás en él, en los fríos que hacen ahora y todo lo malo que está pasando. No paras de pensar en dónde puede llegar a estar.

Hasta que no recibamos malas noticias, que claramente no las queremos, yo sigo pensado que está vivo y que está en algún lugar. Así sea en situación de calle o que alguien lo esté ayudando.

¿Cómo lo recordás a Roberto?

Lo recuerdo como es: una persona magnífica, buena y muy amistosa. Un hombre que se hizo cargo de mí y de dos hermanas sin ser nuestro padre. Que se puso todo al hombro por sacarnos adelante, él y mi madre. Y más duele no contar con todos sus hijos. Sus hijos reales a los que él amaba y por los que siempre preguntaba. Duele mucho pesar qué haría él si se enterara de esta situación. Que esto que está pasando, en vez de encontrarnos juntos, nos encuentra separados. De parte de mi hermana, de mi madre y de mí estamos a pleno en el caso y vamos a seguir, así no sepamos hacia dónde.

La historia de la desaparición de Roberto Ángel Espinosa: “Que no quede olvidado su rostro”

Roberto mide 1,70, tiene tez blanca y es calvo, vestía un short gris, una remera o camisa clara, tenía una pulserita de hilo Boca Juniors, una cinta roja, y calzaba unas ojotas. Sufre de artrosis y es diabético, pero de su salud mental está bien y hacía poco había vuelto a andar en bicicleta, con la que solía dirigirse a hacer mandados en su barrio, donde es conocido por todos. Si lo viste o tenés información, comunicate al 911 o al 011-15-27642014.

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Este viernes se cumple otro mes desde que el hombre de 74 años fue visto por última vez. La noche del viernes 18 de diciembre alrededor de las 20:30 Roberto Ángel Espinosa fue a comprar fiambre al quiosco de una vecina, se estima que comió en su casa ubicada en Corrientes y esquina Viena, en Marcos Paz. Un poco más tarde, Espinosa salió de su vivienda. Un familiar lo vio cruzar en bicicleta por la calle y le dijo: “viejo, ¿a dónde vas?”. “Voy a dar una vuelta porque estoy aburrido”, respondió. Esa iba a ser la última vez que se iba a saber algo sobre él, desde entonces, nada se conoce del paradero de Roberto.

Las últimas novedades son dos llamados telefónicos sobre la ubicación del hombre. El primero fue desde General Rodríguez. Una chica dijo haberlo visto en el hospital de esa ciudad por lo que la familia se dirigió hacia allí junto a la policía para pedir las cámaras, pero se descartó que sea él. El otro dato consistió en una foto que llegó de un hombre en Córdoba que, en principio, era parecido, pero cuando los familiares observaron una postal de frente se dieron cuenta de que no era él.

PUNTO DE NOTICIAS entrevistó a su hija Joana Viera Fernández, que ratifica lo que sostuvo en los últimos meses: la familia se siente sola y perciben la investigación como un caso abandonado. En una incansable búsqueda sin certezas, ella no pierde la fe, y expresa: «Sigo pensado que está vivo y que está en algún lugar».

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Se cumplen 6 meses de la desaparición de tu papá. ¿Cómo fue todo este tiempo para vos y tu familia sin él?

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Muy difícil, ya que ahora viene el día del padre y todavía seguimos sin él. Se hace muy difícil… tratamos de no hablar mucho en casa por mis nenes, pero esto es cada vez más difícil. Nos sentimos atados: no sabemos a dónde recurrir. Solo esperamos algún llamado o alguna pista concreta.

¿Cómo creés que las autoridades trabajaron en el tema de su búsqueda?

Creo que al principio nos ayudaron mucho. Hubo varios rastrillajes y fue intensa la búsqueda, pero ahora ya no nos llaman. En pocas palabras, pienso que ellos trabajan a través de órdenes y que esto está muy quedado desde la Fiscalía. Si al menos ordenaran otro rastrillaje, que se vuelva a iniciar la búsqueda desde un principio o que se intensifiquen la búsqueda de nuevo en hospitales y hasta en provincias… no sé, algo que  hiciera que esto llegue a otros lugares y que no se apague.

¿Qué esperanza tenés para el tiempo que viene?

Mi única esperanza es encontrarlo, como sea, pero encontrarlo. La vida sigue pero nuestras cabezas están detenidas. Te sentás a comer y pensás en él, en los fríos que hacen ahora y todo lo malo que está pasando. No paras de pensar en dónde puede llegar a estar.

Hasta que no recibamos malas noticias, que claramente no las queremos, yo sigo pensado que está vivo y que está en algún lugar. Así sea en situación de calle o que alguien lo esté ayudando.

¿Cómo lo recordás a Roberto?

Lo recuerdo como es: una persona magnífica, buena y muy amistosa. Un hombre que se hizo cargo de mí y de dos hermanas sin ser nuestro padre. Que se puso todo al hombro por sacarnos adelante, él y mi madre. Y más duele no contar con todos sus hijos. Sus hijos reales a los que él amaba y por los que siempre preguntaba. Duele mucho pesar qué haría él si se enterara de esta situación. Que esto que está pasando, en vez de encontrarnos juntos, nos encuentra separados. De parte de mi hermana, de mi madre y de mí estamos a pleno en el caso y vamos a seguir, así no sepamos hacia dónde.

La historia de la desaparición de Roberto Ángel Espinosa: “Que no quede olvidado su rostro”

Roberto mide 1,70, tiene tez blanca y es calvo, vestía un short gris, una remera o camisa clara, tenía una pulserita de hilo Boca Juniors, una cinta roja, y calzaba unas ojotas. Sufre de artrosis y es diabético, pero de su salud mental está bien y hacía poco había vuelto a andar en bicicleta, con la que solía dirigirse a hacer mandados en su barrio, donde es conocido por todos. Si lo viste o tenés información, comunicate al 911 o al 011-15-27642014.

Fernando Gigena

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