Fueron a fiestas clandestinas y ahora los obligan a hacer trabajos comunitarios

La ciudad cordobesa de Río Tercero se convirtió en la primera localidad argentina en promoverlo

La localidad cordobesa de Río Tercero estableció la realización de trabajos comunitarios para quienes participen de eventos clandestinos durante la pandemia de coronavirus basándose en el Código de Faltas. El intendente de Río Tercero, Marcos Ferrer (UCR), señaló que el objetivo es “prevenir y concientizar sobre la necesidad de la responsabilidad social ante un contexto sanitario complicado” a través de “medidas ejemplificadoras, disuasivas y de escarmiento”.

La ciudad no dictó una norma específica para la pandemia, pero resolvió que se apliquen multas a las infracciones contempladas en el Código de Faltas Municipal que rige desde 2007.

La decisión que motivó la implementación de la medida fue cuando se desbarató una fiesta clandestina con cincuenta personas a principios de mayo. El anuncio se hizo hace un mes y las sanciones empezaron a realizarse los primeros días de junio con la presencia de dos jóvenes en un vacunatorio, que colaboraron para ordenar filas, chequear turnos y datos.

Siguió esta semana con otras chicas a las que se les asignó pintar cordones y cunetas de la vía pública y seguirá con otra tanda la semana que viene, en una plaza, donde hay mucho para hacer”, describe Damián Monti, director de la oficina de Recursos Humanos del Municipio.

El trabajo comunitario consiste en realizar tareas de entre 10 y 15 horas, depende de la actividad y las obligaciones del sancionado, que debe presentarse en la oficina del Departamento de Recursos Humanos municipal para comprometerse a cumplir con la multa. De no concurrir, se lo llama hasta tres veces, sino se le aplica automáticamente la pena de 40 mil pesos.

¿Quién designa las labores? El Departamento de Recursos Humanos les coloca un uniforme amarillo flúo que dice Municipalidad de Río Tercero y envía a supervisores que acompañan y controlan las tareas que por día demandan un promedio de dos horas.

De los cincuenta asistentes a la fiesta clandestina que hallaron a principios de junio, casi la mitad decidió pagar (hay varios menores) la multa y hoy el municipio computa 24 que realizarán tareas comunitarias.

Dos jóvenes tuvieron que barrer plazas y pintar cordones. Los vecinos avalan las medidas.
Dos jóvenes tuvieron que barrer plazas y pintar cordones.

Ferrer precisó que la norma legal determina que la imputabilidad alcanza a los mayores de 16 años, mientras que en el caso de las infracciones cometidas por los menores de 16 la responsabilidad del cumplimiento de las sanciones recae sobre los padres, tutores y representantes legales.

“No se persigue un fin recaudador, sino la concientización a través del trabajo comunitario porque observamos que a pesar de las multas, hay conductas que se repiten, particularmente en los jóvenes”, aseguró el intendente.

En este sentido, explicó que la iniciativa de extender la norma a las fiestas clandestinas surgió porque se está registrando un marcado aumento de eventos ilegales.

“Hay buena aceptación de los padres y de gran parte de la sociedad hasta el momento”, destacó Ferrer. Río Tercero posee una población que ronda los 50.000 habitantes.

El pasado 8 de abril el Concejo Deliberante de la ciudad cordobesa de Villa María aprobó una ordenanza con características similares: sanciona con trabajo comunitario a los organizadores, promotores y participantes de fiestas clandestinas.

Con información de Clarín y Página 12

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