Desde Marcos Paz hasta el fin del mundo en bicicleta: un sueño de 3000 kilómetros

Joan Sebastian Jerochim cruzó la mitad del país en dos ruedas. El clicoviajero, como se describe, cumplió una fantasía que ansiaba de joven y que hoy ya es una historia que cuenta la "hermosa aventura de viajar en bicicleta por Argentina"

El sueño comenzó cuando Joan Sebastian Jerochim tenía 15 años. La osadía es una de las característica de la niñez y de la adolescencia que lleva a la imaginación a querer romper límites, trascender e ir siempre un poco más allá, ese atrevimiento es el cimiento para construir grandes sueños. Hoy el “cicloviajero” tiene 34 y, remitiéndonos a las pruebas, esa osadía sigue vigente en él. Ese atrevimiento que muchas veces se entrevera entre la rutina y el día a día, no se apagó en Sebastian y habrá sido uno de los impulsos que encendieron el motor para animarse y emprender la espectacular odisea ciclística con destino al Sur.

En diálogo con PUNTO DE NOTICIAS, Jerochim confiesa: “Recién ahora me animé”. Muchos años después el anhelo se volvió una realidad cuando el 18 de diciembre de 2020 el aventurero salió desde la casa de su madre en Marcos Paz, en un impresionante viaje a bordo de una bicicleta que uniría a la localidad del tercer cordón del Conurbano bonaerense con el Fin del Mundo, la capital de la Provincia de Tierra del Fuego: Ushuaia.

De solo imaginarlo, el periplo a través de la geografía nacional parece imponente y conmovedor. Jerochim, que reside en la Ciudad de Buenos Aires, puede dar prueba de ello: describe que a medida que avanzaba a través de los paisajes el viaje se hacía cada vez más “mágico”. Finalmente, luego de una pedaleada que comenzó por la ruta 3 y tras recorrer unos 3.000 kilómetros, llegó el pasado 23 de mayo, en una aventura que “no tuvo mucha preparación técnica”. “Salí sin carpa y bolsa de dormir, imaginate”, explica el viajero.

3.000 kilómetros en dos ruedas. La bicicleta con la que Joan atravesó el Sur de Argentina.

Una vez llegado a la tierra prometida, los planes de Jerochim consisten en esperar la primavera en Ushuaia para aguardar que pase el frío y reparar su bicicleta, que requiere arreglos después de la travesía de escala superlativa. Para fortuna de Joan, la oficina de Desarrollo Social le facilitó una habitación para que pueda alojarse durante 10 días.

Jerochim también asegura que le gustaría “aprovechar a cambiar el celular” ya que el suyo “está en las últimas”; además de poder acceder a los precios locales en tecnología quiere dotarse de un nuevo equipo “para poder captar mejor en imágenes y videos esta hermosa aventura de viajar en bicicleta por Argentina”.

Fernando Gigena

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